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¡Luego de descubrir los beneficios de un colchón orgánico de lana natural, dejarás de contar las ovejas!

La frase “soñar en las nubes” de seguro nació con el descanso en un colchón orgánico de lana natural, una de las superficies más antiguas de la historia del sueño. La lana como materia prima para colchones es, además de un producto renovable, un componente sumamente suave y transpirable. ¡Nada que envidiarle a una cama hecha con químicos!

Los colchones orgánicos de lana llegaron a Europa en la época de las Cruzadas y, pese a que han surgido equipos de descanso de diversos materiales, los de lana siguen siendo uno de los favoritos. Aunque el descanso vaya al galope de la tecnología y la innovación, los sistemas hechos de tejidos naturales no han sido descartados, todo lo contrario, se han sostenido en pie y en los últimos años han renovado su popularidad.

¿Qué ha mantenido al colchón orgánico de lana natural entre los destacados?

La lana tiene un alto valor sostenible y es un producto de bajo impacto ambiental. Asimismo, su durabilidad viene dada gracias a su fina selección, lo que supone un alto estándar de calidad. Aunado a ello,  es un  termorregulador natural. En otras palabras, cuando hace mucho calor, la lana se enfría, pero cuando las temperaturas son muy bajas, se pone calentita.

Si bien, los colchones de lana son recomendados para quienes padecen de sudoración nocturna, ya que son estructuras muy frescas y transpirables. Son elásticos y ergonómicos, por lo que reducen en buena medida la tensión muscular y mejoran la circulación de la sangre.

Otra propiedad única de la lana es que, no crea ni retiene electricidad estática, una gran ventaja para que el cuerpo se regenere de manera óptima cuando dormimos. Al ser un material puro y sin tóxicos, es antialérgico, antibacteriano y un repelente de ácaros, por lo tanto, la higiene es una de sus cualidades.

5 materiales ecológicos para soñar “a lo natural”

 

Tal como la lana, en las fábricas de sueños pusimos a prueba otros componentes y nos ha ido muy bien. A continuación, te mencionaremos los tejidos 100 % naturales que implementamos y combinamos en nuestras camas Lobide:

Aceite de soja natural: la soja dota a nuestros colchones de una buena elasticidad, adaptabilidad y promueve la postura correcta del cuerpo, mientras está en reposo. También, proporciona una transpirabilidad interesante.

Látex: es un producto sumamente suave y elástico, que otorga firmeza media a nuestras camas. Uno de sus atributos es que, como la soja, reduce los puntos de presión en el cuerpo, alivia el dolor de espalda y mantiene la columna recta.

Algodón: lo usamos, principalmente, para  los saquitos de los resortes (muelles ensacados) y en la cubierta de todos los colchones Lobide. Su máxima particularidad es la extrema suavidad y propiedad hipoalergénica.

Flor de naranjo o aceite de nerolí: relax y más relax. Las camas que poseen espuma de flor de naranjo tienen un efecto calmante. Por consiguiente, estimulan el sueño y restablecen el equilibrio mental.

Material compostable: no necesitamos usar plástico contaminante cuando de la misma natura podemos obtener compost y, con él, elaborar espumaciones que repelen la humedad y no retinen calor en el núcleo del colchón.

Tras numerosas formulaciones y pruebas para evaluar el comportamiento de la materia prima que utilizamos en Lobide, concluimos que la madre Tierra tiene beneficios que rebasan cualquier compuesto tóxico y las 3 razones más puntuales para hacerlo es porque: son renovables, biodegradables y medicinales.

Así pues, las camas ecológicas han construido su propio imperio de confort, enfocados en ventajas insustituibles y sustentables. Hoy, los sueños reparadores están en manos de la naturaleza.

¡A soñar sin artificios!

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