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posturas para dormir bien y despertar sin dolencias

¿Cuál es tu postura para dormir favorita? Conoce las peores para tu cuerpo. 

Si en vez de recuperar tu energía, sientes que la batería está low al despertarte, es probable que la manera en la que duermes está causando estragos y, en medio del cansancio, ni lo notas, pero ¡atento! Aunque sea la forma de arrullarte para soñar profundamente, podrías estar adoptando una postura para dormir incorrecta y ese dolor de cabeza, hormigueo en manos o piernas, dolor intenso de cuello o espalda sean señales de las “malas decisiones” somnolientas. Así que, si duermes en algunas de estas posiciones, cámbialas cuánto antes… 

3 posturas para dormir perjudiciales y que intervienen en tu salud

Boca abajo. Esta posición para quedarse dormido es una de las más comunes y la más dañina para el cuerpo. En primer lugar, produce ahogo, por lo que la persona se ve obligada a mover el cuello de un lado a otro durante toda la noche, interrumpiendo su sueño. 

Además, acostarse boca abajo produce dolor de cabeza, rigidez y espasmos lumbares, así como el aumento de la curvatura lumbar (lordosis) y crea presión sobre los nervios de las extremidades superiores. En definitiva, es para nada ventajosa y puede acrecentar enfermedades asociadas a la respiración. 

Boca arriba con varias almohadas. Por norma saludable, al acostarnos el cuello debe estar alineado con la columna, la espalda recta y los hombros descomprimidos. No obstante, cuando usamos varias almohadas o una muy alta, la cabeza coge una inclinación hacia el pecho y, si no actuamos a tiempo, desarrollamos el acortamiento de un grupo muscular en la parte alta, conocido como síndrome cruzado superior. Adicionalmente, aparecen las dolencias cervicales y lumbares. ¿Cuál es la recomendación para esta pose? ¡Una almohada baja está bien! 

Brazos debajo de la cabeza. ¿Te duelen los hombros? Es una de las secuelas al reposar en esta posición, porque el efecto lo reciben los nervios de los brazos, tras su compresión continua. A este síntoma también se le suman molestias en los tendones y calambres en las manos. 

Entonces, ¿cuál es la postura para dormir más recomendada?

 

¿Tu postura predilecta está en la lista negra de “las peores”? No te desesperes, aún queda por hacer. Ahora, vamos con las posiciones más beneficiosas para la salud, tal vez puedas probar alguna con la que te sientas más identificado y concilies sueños reparadores. Veamos las propuestas: 

– ¿Duermes boca arriba? Hay una manera de continuar tu sueño boca arriba, aunque esta es como su versión plus, sólo tendrías que hacer un par de ajustes. Si a esta pose le añades un cojín debajo de las piernas para que queden algo levantadas y una almohada firme que mantenga tu cabeza ligeramente inclinada, ya habrás atinado con la pose más aconsejable de todas.  

En este aspecto, cuando nos acostamos boca arriba, mejora la respiración y la circulación, el peso del cuerpo se reparte equitativamente en el colchón, la columna permanece recta y, con ello, desaparecen dolencias del cuerpo. La posición ideal es con la cabeza centrada y las orejas alineadas con los hombros. 

– ¡Prueba del lado izquierdo! Otra selección estupenda es decúbito lateral izquierdo, puesto que acelera el funcionamiento del drenaje linfático. Asimismo, dormir del lado izquierdo puede incrementar sus ventajas si usas una almohada ergonómica debajo del cuello y te colocas un cojín entre las rodillas para descomprimir las extremidades y optimizar la circulación de sangre.  

Está indicada como la postura 5 estrellas, principalmente, para mujeres embarazadas y para quienes padecen de dificultad respiratoria, ronquidos, reflujo gástrico y dolores lumbares. Por consiguiente, acostarse de lado (izquierdo) evita presionar la vena cava, promueve la alineación de la espina dorsal y es la más favorable para liberar la tensión y relajar toda la musculatura, en especial, la de la espalda. 

Quiero una cama adaptada a mi postura 

 

Postura para dormir y equipo de descanso: ¿tienen relación?

 

Según los expertos, el promedio de movimientos de una persona durante el reposo ligero puede ser de 40 a 50 veces, pese a que hay situaciones que pueden superar la media como las condiciones del entorno (ruidos, temperatura, luz), el estrés, alguna patología o el tipo de colchón y almohadas que empleamos.  

Si bien, dentro del “catálogo de posturas”, la cama y las almohadas que usamos al acostarnos tiene un papel crucial en las condiciones en las que nos levantamos… ¿relajados, con contracturas, sin pegar un ojo toda la noche? Para alcanzar la higiene del sueño, el equipo de descanso debe acoplarse a nuestras preferencias, incluyéndolos a las posturas, de lo contrario podríamos dormir mal o derivar enfermedades a largo plazo. 

Es por eso que, las almohadas deben escogerse según sea tu modo de acostarte, dado a que, si duermes de lado izquierdo se sugiere una de material viscoelástico, que se acople a la zona cervical y no genere presión. O, si caes como un plomo cuando duermes boca arriba, necesitas un cojín firme y de altura media, que igualmente podrías suplir por uno de viscoelástica. 

¿Por qué no comprar un colchón barato?

 

La preocupación incesante de los expertos en descanso es el uso de camas convencionales. Si bien, su foco de alarma radica en que estos colchones que abundan en el mercado carecen de cualidades específicas para atender las diversas preferencias y complexiones de sus compradores, pues están fabricados “para todo público”, pero cada persona tiene una pose determinada para abrazar a Morfeo y esta se involucra con el tipo de colchón que el cuerpo requiere. 

Consecuentemente, no es lo mismo dormir en un colchón especial para el dolor de espalda que en uno común y desgastado, por dar un ejemplo. Para las personas que padecen de molestias lumbares o cervicales, los colchones viscoelásticos de Lobide llevan la batuta, gracias a sus particulares perforaciones en la línea de hombros y espalda, la distribución uniforme del peso y su potencial firmeza, que mantiene la columna alineada.  

En Lobide tenemos colchones para diferentes exigencias a la hora de dormir y si no lo tenemos, los personalizamos. De igual forma, su groso está en las propiedades únicas de la naturaleza, porque son orgánicos, hipoalergénicos, transpirables, antibacterianos y, sobre todo, muy adaptables y duraderos. ¿Te gustaría que tu cama se parezca a ti? ¡Pon tu sueño de cabeza, instala un colchón Lobide! 

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